Proceso de Elaboración

Desde su mismo origen - ingredientes sin elaborar como la cebada y el lúpulo - hasta su entrega en la mano del feliz maestro cervecero, una cerveza pasará por cinco etapas cruciales: malteado, producción del mosto, fermentación, filtrado y envasado.

Puede haber miles de recetas de cerveza, pero solo cuatro ingredientes son esenciales. Se necesita malta de cebada, levadura, lúpulo y agua - todos juntos constituyen la espina dorsal de cada pinta del delicioso néctar que denominamos cerveza. También se pueden utilizar otros cereales para reemplazar la malta, con el objetivo de conseguir el sabor óptimo para los diferentes paladares de los consumidores de diferentes mercados.

Cebada - el "alma" de la cerveza
Levadura - la "vida" de la cerveza
Lúpulo - la "especia" de la cerveza
Agua - la "integridad" de la cerveza

El malteado es el primer paso del proceso de elaboración de la cerveza. Para simplificar, es el método para convertir la cebada en malta. Este proceso consta de tres diferentes etapas diseñadas para fomentar el crecimiento y el metabolismo de los granos de cebada y desarrollar el sabor. Otros cereales diferentes a la cebada también se pueden “maltear”.

Remojado del grano
Germinado
Horneado

¿Qué es realmente el mosto? El mosto es una infusión caliente rica en azúcar y nutrientes que son sustratos para la fermentación. Los ingredientes habituales del mosto son agua, malta, otros cereales sin maltear y lúpulo.

Molienda
Maceración / Filtración
Cocción

La fermentación comienza tan pronto como se añade la levadura al mosto que se ha dejado enfriar. En este momento el producto ya se puede llamar cerveza. El proceso de fermentación puede durar de cinco a diez días, dependiendo del tipo de cerveza, la cepa de la levadura y las temperaturas. Los tanques de fermentación pueden ser de formas muy diferentes. Los más modernos tienen la parte inferior cónica. Al final de la fermentación, la levadura y otros sólidos que se han depositado en el cono se pueden extraer sencillamente por un puerto de salida.

Una vez que se haya enfriado el mosto, se bombea hasta el tanque de primera fermentación donde tiene lugar la magia. Se lanza o añade la levadura fresca al tanque y empieza a trabajar convirtiendo los azúcares en alcohol, creando carbonatación natural y compuestos activos del sabor.

La cerveza normalmente se filtra para que sea brillante eliminando la levadura y las proteínas, y se transfiere a un tanque de acabado. No toda la cerveza se filtra.

Después de una comprobación final de calidad y de ser probada por un maestro cervecero, ya se puede disfrutar la cerveza.

Pero no hemos terminado del todo. Cuando la cerveza se embotella, puede pasar por un proceso final llamado pasteurización para garantizar su vida útil y su estabilidad. Y antes de que se dé cuenta, ¡ya está en su heladera esperando que alguien la abra y disfrute de ella!